miércoles, junio 29, 2005

BIENVENIDA

¿Por qué nos sentimos tan seguros cuando estamos solos? Sinceramente, no creo que se deba a que "sin depredador no hay peligro".
No hay nada que nos moleste, nada que nos diga qué podemos hacer y qué no excepto nosotros mismos.
En mi caso he de decir que los imperativos y las críticas que más me afectan son las mías. Si son otros quien las dicen me puedo plantear si estoy de acuerdo con ellas o no pero, pobre de mí si decido dejarme claras unas cuantas verdades. ¡Qué horror! ¡No hay quien escape a eso!
Porque estamos solos. Completamente solos. Los pensamientos surgen sin previo aviso, incontrolables ante nuestros actos cotidianos. ¿Quién no ha pensado alguna vez eso de "¿podrá alguien saber lo que estoy pensando en estos momentos?"?

La posible invasión de nuestro continuo reflexionar es espeluznante, terrorífica. El robo de la intimidad real, la mente, es lo que verdaderamente nos hace sentir inseguros ante cualquier presencia.

Ante el lector tengo la intención de abandonarme. Sabréis qué pasaba por mi cabeza en el momento justo de escribirlo, como si realmente fuera posible averiguar los pensamientos ajenos.

Bienvenidos a mi mente.
Bienvenidos a mi soliloquio abandonado.


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